Retira las hojas exteriores feas y reserva 3 o 4 hojas buenas para “tapar” el fermento al final.
Corta la col y la cebolla en tiras finas; y ralla las zanahorias. Colócalas en un bol junto con las semillas de mostaza.
Añade 1 cucharada de sal y masajea unos 5 minutos hasta que comience a soltar agua. Si quieres un sabor más salado o no suelta suficiente líquido, añade hasta 2 cucharadas más. Prueba: debe estar sabrosa y comestible.
Introduce la col en el tarro presionando bien para eliminar bolsas de aire. Coloca las hojas reservadas encima como tapa vegetal, cubriendo toda la superficie.
Cierra el tarro (sin apretar del todo si no tiene válvula) y colócalo sobre un plato, ya que puede rebosar los primeros días.
Fermenta a temperatura ambiente (18–22 °C), protegido de la luz, entre 4 y 10 días (depende de la temperatura).
Cuando alcance el sabor y acidez deseados, ciérralo herméticamente y guarda en la nevera.